Vaya, Vaya. Resulta que, a pesar de estar aplicando los mayores hachazos de la historia a nuestro "estado del bienestar", los omnipotentes mercados siguen sin confiar en la economía española. ¿Por qué será?
Curiosamente esto es algo previsible cuando se entiende un poco de psicología social. Cuando una posible víctima demuestra miedo (España-Rajoy), ya sea explícito o con sus acciones, el depredador (los "mercados") se crece, atacando con más fuerza y generalmente derrotando a su presa rápidamente.
En cambio, si la presa, aunque sea más débil, encara al depredador haciéndole dudar sobre sus posibilidades de éxito o incrementando las posibilidades de que también salga herido en el enfrentamiento, el resultado puede ser muy distinto.
En esta ocasión nosotros (España) somos la presa, y nuestra huída y las señales de miedo son tan evidentes, que no hay depredador en la zona que no se lance a intentar darnos una dentellada (Argentina-YPF).
Nuestra realidad actual es que hemos pasado de tener un presidente estúpido-iluminado a tener otro igual de estúpido-iluminado pero, además, soberbio aunque obediente con sus jefes (Unión Europea).
Nuestra única oportunidad sería hacer lo contrario de lo que se está haciendo. Nadie dice que no haya que hacer recortes, pero eso se hace después de haber ilusionado a la gente con políticas que apoyen el crecimiento. Innovación, creación de pymes, inversión en investigación aplicada, transferencia de conocimientos, crédito para emprendiemiento en primer lugar (consejo del FMI) y cuando estamos borrachos de euforia se nos cercena la pierna gangrenada con los recortes. Pero una vez más eso requiere inteligencia, cosa que en este país no abunda entre la clase política.
Esto pinta muy mal. Como en los documentales de National Geographic cuando la manada de leones está ya lanzada a la carrera hacia el búfalo que ha empezado a huir, no hay salvación. Ya no hay espacio siquiera para cambiar la estrategia y encarar al depredador porque ahora, animado por la manada, éste se ha hecho mentalmente tan fuerte que asumirá riesgos que antes ni se habría planteado.
España será intervenida, lo que cóño quiera que eso signifique, más pronto que tarde y no hay quien lo pare.
Un cordial saludo
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